Hasta pronto, Kanito…
Últimamente se presentan muchas ocasiones en las que la vida me parece injusta. Las empresas (como la nuestra, de la que os hablo en esta entrada) tienen que reajustar gastos y prepararse para la crisis. Por eso, ayer me despedí de un compañero de trabajo que en apenas un año, nos ha dejado su huella personal. Un trabajador de los de verdad, un compañero en mayúsculas. Kanito, no te preocupes, te hemos dejado tu hueco, para que cuando vuelvas, sigas machacando latas y nos atormentes a todos con esa música que tanto te gusta.
Como tu nos dijiste, “Si voy a venir de vez en cuando a molestaros” (como ves, he cambiado un poco tus palabras, por si hay menores leyendo… a veces eres de un mal hablado). Espero que cumplas esa amenaza.
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Un saludo.