Sospechando, que es gerundio.

 

Hoy me voy a permitir la licencia de hablaros de dos personajes (compañeros de trabajo) con los que colaboro codo con codo todos los días y que me enseñan que me queda mucho por aprender de este, nuestro negocio

El primero, el director financiero. Cada vez que hay movimiento extraño de compras por parte de clientes, suena mi teléfono…

D.F.: Oye, este… ¿por que ahora compra tanto? NO ME GUSTA…

Kinestesico: Bueno, teniendo en cuenta que su mayorista principal ha cerrado…

D.F.: Bueno, lo vigilamos… estas cosas son sospechosas…

Otra situación que se da mucho es cuando pasamos una solicitud de riesgo de un cliente, que por supuesto, pasa por el director financiero.

D.F.: Y ahora te pide riesgo…

Kinestesico.: No te voy a explicar nada que no sepas… Su cliente le paga a chorro cientos días y entiendo que no pueda/quiera pagar a contado esta operación.

Tal vez penséis que por la forma de plantearme las situaciones, nuestro director financiero es un paranoico. Nada mas lejos de la realidad, desgraciadamente en muchas ocasiones, sus sospechas son confirmadas. Yo creo que realmente es pitoniso o adivino, porque es que parece que las ve venir.

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Así que cuando me dice que sospecha de la situación económica de algún cliente, empiezo a ser cauto y mirar con mucho ojo lo que se hace con el.

De hecho el otro día me comento que el tenia una especie de manual de actuación del cliente moroso… pero eso es otra historia y será contada en otro momento.

Por otro lado, la mujer de rojo, el tormento de algún comercial. Es la compañera de administración que nos avisa de los maravillosos y queridos impagos. La verdad es que de momento, nos respetan gracias en parte a la cautela de nuestro D.F.

Yo cuando veo un correo de ella, me echo a temblar (aunque no solo me mande los avisos de impago…) porque además se encarga de las incidencias de transporte… vamos, en lugar de la mujer de rojo (como la bautizo un compañero comercial) la vamos a llamar la mujer marrón.

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Además, nuestra mujer marrón, que ya tenia su carácter, ha desarrollado unos niveles de desarrollo de sus impulsos primarios (mala hostia del quince) debido claro esta, a sus quehaceres diarios, que cuando la veo acercarse a mi mesa, con papeles en la mano y cara de pocos amigos, me levanto y me voy en dirección contraria… mejor huir y conservar la vida y presentar batalla mas adelante.

Comentarios

  1. La verdad es que ultimamente hay que luchar con vosotros (o vuestros jefes) cuando piden algo mas de riesgo. Nosotros muchas veces cobramos los productos (sobre todo con empresas) varios dias mas tarde de lo que pagamos a proveedor. A ver si nos dan un poco mas de aire, proque si no a este paso mas de uno caeremos como tengamos algun pufo.

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