Lo barato siempre sale caro
Puedo entender perfectamente que veamos como sencillo aquello que nos explican en un vídeo de YouTube. Lo resuelven en pocos pasos y sin el menor contratiempo. También comprendo que, al acudir a un profesional, sumar la mano de obra y el coste actual de las piezas puede parecer "caro". El problema es que, a veces, no vemos más allá de la cifra final del presupuesto, y ahí es donde empiezan los dolores de cabeza. Pongamos un ejemplo real. Nos llega para reparación un iMac de 2013 (unos equipos que funcionan perfectamente a día de hoy, pero eso da para otra entrada). El ordenador no llega a cargar el sistema; se queda congelado en el arranque. El cliente nos cuenta que hace un año lo llevó a otra empresa —que cerró al poco tiempo— para que le cambiaran el disco por un SSD. La trampa del pegamento no oficial Abrir un iMac, en el que todo el frontal es pantalla, tiene su aquel. En principio la técnica es sencilla: introducir una herramienta en la junta de cristal con el metal e i...