Convertir
A los que llevamos toda la vida arreglando cacharros, montando redes y apagando fuegos informáticos nos pasa una cosa muy curiosa: como nos pasamos el día viendo dónde fallan las empresas, de vez en cuando se nos enciende la bombilla. Un día estás en el taller o delante del ordenador, detectas un agujero negro en la gestión del día a día y piensas: "Oye ¿y si hago yo un programa que solucione esta historia sin tener que pasar por las dieciocho pantallas absurdas de los programas de siempre?" . Te lías la manta a la cabeza. Echas horas cuando cierras la persiana, tiras de código, de bases de datos, de las herramientas que haga falta y de cabezonería pura. Lo pruebas, falla, lo corriges, le pones hasta un icono apañado y... funciona. Resuelve una necesidad real, va como un tiro y no pide un máster en ingeniería aeroespacial para darle a tres botones. Te sientas en la silla, miras el monitor con orgullo de padre primerizo y te dices: "Con esto me forro. O ...