lunes, 11 de mayo de 2026

Lo barato siempre sale caro

Puedo entender perfectamente que veamos como sencillo aquello que nos explican en un vídeo de YouTube. Lo resuelven en pocos pasos y sin el menor contratiempo. También comprendo que, al acudir a un profesional, sumar la mano de obra y el coste actual de las piezas puede parecer "caro". El problema es que, a veces, no vemos más allá de la cifra final del presupuesto, y ahí es donde empiezan los dolores de cabeza.

Pongamos un ejemplo real. Nos llega para reparación un iMac de 2013 (unos equipos que funcionan perfectamente a día de hoy, pero eso da para otra entrada). El ordenador no llega a cargar el sistema; se queda congelado en el arranque. El cliente nos cuenta que hace un año lo llevó a otra empresa —que cerró al poco tiempo— para que le cambiaran el disco por un SSD.

La trampa del pegamento no oficial

Abrir un iMac, en el que todo el frontal es pantalla, tiene su aquel. En principio la técnica es sencilla: introducir una herramienta en la junta de cristal con el metal e ir "cortando" las tiras adhesivas originales que usa Apple. Siempre y cuando, claro, hayan usado esas tiras.

Al meter la herramienta nos damos cuenta de que no las han usado. Han puesto otra cosa. Es un material más duro, dúctil. Nos cuesta horrores retirar el pegamento que habían puesto (no era adhesivo de pantallas, no sé qué mejunje habían utilizado) sin llegar a romper el panel. Porque esto pasa. Nos ha pasado, nos pasará, y ay de aquel técnico que diga que nunca le pasará.

Un pequeño inciso: Las pantallas de los iMac a veces tienen pequeños golpes dados por el usuario, en ocasiones perceptibles y otras no. A veces, esos toques provocan una tensión invisible que, al intentar separar la pantalla del metal, hace que termine quebrando. Hablamos de 400 € de pantalla frente a los 120 € de tu reparación... te toca pringar.





 

Segunda sorpresa: El SSD de dudosa procedencia

Sigo con la historia. Una vez abierto, nos encontramos con la segunda sorpresa: un disco SSD genérico de Aliexpress marca VETEASABER. Vamos a ver, entiendo que ajustar presupuestos y precios es necesario, pero un pendrive de buena marca tiene más garantías de durar que ese disco. De hecho, el problema de que el equipo no arrancara venía directamente de ahí. El disco había muerto.

Haciendo las cosas bien

Cambiamos el disco por uno de primera marca, instalamos el sistema operativo, colocamos las pegatinas oficiales para pantallas de Apple, y a correr.

Evidentemente, el cliente tuvo que asumir un sobrecoste en el presupuesto. Cuando nos encontramos con la chapuza del adhesivo, le explicamos que íbamos a tardar una hora extra solo en quitar la mugre de pegamento que habían dejado. Lógicamente, lo entendió sin pegas. Él mismo nos reconoció que, aunque la primera instalación del SSD le pareció muy económica en su momento, los problemas que le ocasionaron después le salieron carísimos: pérdida de información, pérdida de tiempo y el sobrecoste de, finalmente, tener que hacerlo bien.


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